¿Qué es el prolapso uterino? El tema tabú femenino

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La ginecóloga de Clínica Tarapacá, Sigrid Oviol, detalló en qué consiste esta patología que afecta principalmente a mujeres de mayor edad, describió sus principales síntomas e indicó cómo prevenir esta enfermedad que puede llegar a afectar la calidad de vida de quienes la padecen.

A nivel mundial aproximadamente el 40% de las mujeres sufren de prolapsos uterinos, mientras que en Chile se estima que entre un 3 y un 6% de la población femenina desarrollará un prolapso genital severo en algún momento de su vida.

La ginecóloga de Clínica Tarapacá, Dra.Sigrid Oviol, explicó que el prolapso uterino consiste en una patología femenina de “los órganos genitales, específicamente del útero, que se genera cuando los músculos y los ligamentos del suelo de la pelvis, que sostienen los órganos pélvicos, se estiran y debilitan”, lo que deriva en perjudicar la forma en que sostienen el útero y, en consecuencia, este se desliza hacia la vagina, y en los casos más severos, sobresale de ella.

Según la profesional, se trata de una enfermedad que afecta a las mujeres de cualquier edad, pero principalmente a aquellas postmenopáusicas, y más aún en quienes tuvieron uno o más partos vaginales. Además, señaló que existe una mayor tendencia a padecer de esta patología en mujeres hispanas o hispanoamericanas.

Respecto a los síntomas, según Oviol, estos dependen del grado de prolapso que presenta la paciente y afirmó que existe un prolapso uterino leve, que generalmente no causa muchos signos o síntomas, que muchas veces no requiere de tratamientos, sino más bien un cambio en el estilo de vida del paciente.

SÍNTOMAS Y PREVENCIÓN

Por otra parte, en el prolapso uterino moderado o severo presenta síntomas como “sensación de pesadez o tirón en la pelvis; presencia de un bulto o tejido que sobresale hacia la vagina; problemas urinarios como incontinencia de orina o retención de orina; problemas para evacuar; sensación de desprendimiento en la vagina; y problemas e incomodidades en el acto sexual”. Síntomas que, según la especialista, por lo general son menos molestos durante las primeras horas de la mañana, pero a medida que se van ejecutando las actividades cotidianas pueden aumentar su intensidad.

En este último caso, donde el desprendimiento uterino es más fuerte, su tratamiento puede ser desde la utilización de pesarios, instrumentos que se colocan dentro de la vagina para sostener los órganos y que no se desplacen, hasta cirugía correctora de prolapso.

La ginecóloga destacó la importancia del control de este padecimiento, puesto que desprendimiento uterino puede llegar a asociar un prolapso de otros órganos pélvicos. “Se puede condicionar un prolapso anterior, llamado también cistocele, que consiste en la debilidad del tejido que separa la vejiga de la vagina o comprometer un prolapso posterior” e incluso rectocele,  “debilidad en el tejido conectivo que separa el recto de la vagina, pudiendo generar que el recto se sobresalga” y agregó que cuando el tejido vaginal se desplaza, el roce de este tejido con la ropa puede llegar a producir algunas lesiones o úlceras que pueden llegar a infectarse en algunas ocasiones.

La profesional de Clínica Tarapacá, Dra. Sigrid Oviol, recomendó enfocarse en la prevención para reducir el riesgo de tener un prolapso uterino y afirmó que existen factores de riesgos que aumentan las posibilidades de padecer esta patología a los que se debe prestar atención tales cómo:

  • Obesidad
  • Estreñimiento
  • Bajos niveles de estrógeno
  • Consumo de tabaco
  • Enfermedades pulmonares crónicas
  • Tos crónica
  • Exposición a levantamiento de objetos pesados de manera habitual

Frente a estos factores la doctora señala que es importante “tratar de prevenir el estreñimiento bebiendo mucha agua y consumiendo alimentos ricos en fibras como las frutas, vegetales, granos y cereales integrales” y agrega que de sufrir de tos, las mujeres deben acudir a un especialista para que esta pueda ser tratada, como también “evitar el levantamiento de cosas muy pesadas, y en caso de tener que hacerlo, disminuir la presión abdominal, apoyándose bien en las piernas en lugar de la cintura y la espalda”.

Finalmente, recomendó la realización de ejercicios de Kegel, que consiste en “contracciones y relaciones de la vagina” que permitirán fortalecer los músculos del suelo o piso pélvico y detalló que se deben realizar unas treinta repeticiones, tres veces al día y destacó la importancia de la perseverancia en esta materia.

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