Un zumo no es igual que comer fruta

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Tomar fruta fresca es una de las recomendaciones con más peso en la nutrición y en la lucha contra la obesidad. De hecho, se recomienda un consumo diario de al menos cinco piezas de frutas y verduras al día, siendo la proporción de 3 frutas y 2 verduras u hortalizas.

Mucho se ha hablado de la conveniencia o no de tomar zumos, ya sean naturales o procesados. ¿Se pueden tomar? Elena Pérez Montero, nutricionista del Hospital Universitario QuirónSalud Madrid, lo tiene claro: lo mejor es tomar fruta fresca, mucho más refrescante. No obstante, si se quiere tomar en zumo, que sea natural y hecho en casa. Pero hay que tener en cuenta una cosa muy importante: hay que mantener la pulpa y atender a la cantidad.

No es lo mismo “tomar una naranja, con la que te llenas, que tomar un zumo que contiene tres piezas, y que es menos saciante. De esa forma estás triplicando el aporte de vitaminas pero también el de calorías”.

El hecho de que tomar un zumo no pueda igualarse a comer fruta se produce por dos procesos. El primero de ellos por el simple movimiento de masticar, que hace que los nutrientes se obtengan de forma más fácil y porque induce saciedad antes que la bebida. De ahí, aparte de la cantidad, que se consuman más calorías. El segundo motivo, según Pérez, se centra en que la modificación del alimento produce una oxidación, además de una rotura en las células y la puesta en marcha de enzimas que comienzan a degradar el alimento.

En el caso de zumos procesados hay que atender a su contenido de azúcares, así como de otras sustancias, y también a la cantidad de frutas que contiene el concentrado en el que se basa la bebida. ”El concentrado le quita el agua al alimento y deja esa base fundamentalmente de azúcares, aunque también de pectinas y de algunas vitaminas, aunque al concentrarlo se pierde la mayoría”.

Mitos sobre los zumos

  • Oxidación: El mito más habitual en lo que a zumos se refiere es que hay que tomárselo cuanto antes mejor porque si no se oxida. “Es cierto que se va oxidando pero no lo hace tan rápido”, dice Pérez, y esta rapidez o lentitud depende de la naranja, de su grado de maduración, y del momento en que ha sido recolectada puesto que todo ello influye en la cantidad de vitamina C que contenga la naranja, por ejemplo.

  • Combinaciones: Se cree que hay alimentos que no deben mezclarse. Esto ocurre, por ejemplo, con los lácteos. “Al ser la mayoría de las frutas más bien cítricas podrían cortar la leche. Pero es verdad que el estómago hace lo mismo. Así que salvo intolerancias en algunas personas no debería haber ningún problema”. Lo que sí se pierde es la textura. En algunos casos, las mezclas, como ocurre al combinar la a zanahoria y la naranja los contenidos de esta hortaliza y esta fruta potencian la absorción de caroteno.

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